Nuestro desafío es llegar a tener un Liceo, Escuelas Básicas y Jardines Infantiles de calidad. Es una tarea difícil, pero posible, y dependerá en gran medida de cómo nuestros Directores y Directoras consoliden una cultura de trabajo, con énfasis en una gestión centrada en lo pedagógico, donde existan metas concretas y los planes de acción se ejecuten y evalúen. Donde las reglas estén claras y explícitas para todos, con una permanente capacitación, el desarrollo de trabajo de equipo, la promoción de una cultura inclusiva y en donde los espacios y recursos sean utilizados apropiada y oportunamente.

 

Los verdaderos cambios en educación son aquellos que fluyen desde la misma escuela, y sobre todo desde las propias aulas, con clases motivadoras para los estudiantes, con una constante preocupación por mantenerlos a todos involucrados en su propio aprendizaje, con clases bien planificadas y con un manejo de la convivencia escolar que permita el aprovechamiento de todo el tiempo en las actividades de aprendizaje. Una sala de clases donde se priorice la expresión oral y escrita y el razonamiento lógico, en donde el profesor estimule la exploración y la creatividad, y que, por sobre todo, se privilegie un clima de confianza, respeto y afectividad entre el docente y sus alumnos